7.31.2007

Música: Al alba, de José Mercé


El genial José Mercé y su tema “Al alba”…

“…no se si sangra la luna al filo de su guadaña…”

Tuve la ocasión de ver actuar a este hombre en directo, y salí sobrecogido, tiene un directo espectacular.

Ahi os dejo con él…




Azhaag

7.29.2007

Relato: Sin miedo


Sin miedo

“El ignorante tiene valor; el sabio miedo”
Alberto Moravia

No le tengo miedo a nada. Creo en la razón y en la lógica, por lo que las sombras de la noche y los secretos que aguardan en su interior no me aguantan la mirada. Ni el presenciar el galope algún día de los siete jinetes del Apocalipsis me pondría nervioso.
No temo a mis semejantes, y de existir, los fantasmas y espectros que suelen aparecer con algo que decirnos al oído en la oscuridad no me causan pavor. Los designios de Dios o los planes del Diablo no me quitan el sueño, por que ya apenas duermo. La otra orilla, la cual aquellos que vuelven a la vida tras acariciarlos brevemente la muerte la describen como el sendero a seguir para llegar al lado del creador, se me antoja imposible. Creo en el vacío absoluto que envuelve a aquellos que cierran los ojos para no volver a abrirlos, y no lo temo, si no que comprendo que como la noche al día, este es el final de toda vida.
Y sin embargo mírame, mírame por favor. Las manos me tiemblan, los ojos me lloran y siento algo aquí dentro.
Me decían que si no le tenía miedo a nada, nunca seria un hombre. Así que mírame por favor, contempla lo que has hecho. En el momento que me has dicho que te ibas, que te alejabas de mi lado, me has hecho un hombre.


Azhaag

7.26.2007

Mentes maravillosas: Kim Peek


Mentes maravillosas: Kim Peek

¿Dónde nace la genialidad? Si es que esta nace de alguna parte. ¿Es algo aleatorio? ¿O todos y cada uno de nosotros encerramos un Picasso o un John Nash en lo más profundo de nuestro ser?
Solo un pequeño grupo nace con estas virtudes para asombrar al resto de los mortales, son todo aquello que desearíamos ser y al mismo tiempo todo aquello que repudiamos, admiramos sus logros y sus proezas, pero al mismo tiempo tendemos a apartarlos, a rehuirlos.

Son uno entre un millón, pero arrojan demasiada luz en su día a día como para pasar inadvertidos. Al personaje al que va dedicado este artículo lo conocí de carambola, trasteando un par de páginas de la red, su nombre, Kim Peek.
Harían bien en recordarlo, pues puedo decir sin titubear que posiblemente se trate de una de las personas más asombrosas del planeta.

Conozcámoslo un poco mejor. Kim Peek nace un 11 de noviembre de 1951 en Salt Lake City (América). Nace con macrocefalia (un daño permanente e irreversible en el cerebelo) y con agenesia de cuerpo calloso (desarrollo defectuoso en el conjunto de nervios que conecta ambos hemisferios del cerebro). Con tales discapacidades, Kim precisa de ayuda para hacer todo tipo de tareas cotidianas, tales como comer o asearse.
Supongo que cuando aprendió a leer sus padres lloraron de alegría al comprobar que, pese a sus limitaciones, quizás Kim si podría llevar una vida normal después de todo. Sin embargo algo ocurrió, el joven Kim comenzó a mostrar unas cualidades del todo increíbles, tras concluir la lectura de un libro recordaba con todo lujo de detalles los nombres de los personajes principales y los de los secundarios, así como el nombre de las ciudades en las que transcurría la novela, la ropa que llevaban estos, o aun más asombroso, en que pagina salía cada personaje por primera vez.
Imaginen la cara de sus padres al observar como su hijo, aquel que necesitaba de ayuda para atarse las zapatillas, les recitaba hojas enteras del libro en cuestión sin comerse ni una coma, incluso cuando habían transcurrido varios meses de su lectura.

Su hijo era lo que la medicina denomina un savant, un termino con el cual se designan a ese minúsculo grupo de personas que pese a nacer con discapacidades mentales son capaces de obrar portentosos cálculos matemáticos o ejercicios de retentiva sin parangón. De hecho, con el tiempo, y tras ser estudiado por prestigiosos centros como el de la Sociedad Medica de Wisconsin o incluso por la NASA en el año 2004, Kim se ha convertido en el más asombroso de los savant, su fama ha rebasado fronteras, por lo que se ha ganado el sobrenombre de “Kimputer”.
La conocida película “Rain man” y el personaje que encarna el actor Dustin Hoffman, están basados en la figura de Kim.

Pero conozcamos un poco más sus facultades, Kim se ha leído hasta la fecha más
de 12.000 libros, y memorizado por completo el 98% de estos. Tarda en leer dos paginas poco menos de 8 segundos, ya que usa ambos ojos en su lectura, uno para cada página. Su mente es una perfecta computadora que memoriza al segundo todos los datos que recoge, ya sean históricos, de novelas, numerológicos, geográficos o incluso musicales, pues pese a no haber dado nunca una clase de solfeo sabe tocar el piano, le basta oír una pieza musical para interpretarla de forma perfecta.

Díganle en que día y en que año nacieron ustedes y él les dirá al momento en que día de la semana su madre les dio a luz. Es capaz de hacer este tipo de operaciones matemáticas sin esforzarse, pues en algún rincón de su cabeza alberga un calendario de mas de 10.000 años, al cual accede al momento, como si de un archivo de ordenador se tratase.

Con semejantes “poderes” Kim casi puede rozar la divinidad.
Imaginen la confluencia de ideas, de pensamientos, en una cabeza que alberga tal cantidad de información. Párense un momento y piensen en toda esa variada gama de colores en la paleta de un pintor creativo o en el verbo de un poeta ante una hoja en blanco, el potencial que ello supone. No obstante esta es una de las limitaciones de las habilidades de Kim.
Al recitarle un poema su mente lo archivará al instante, y aunque transcurran varios años, será capaz de recitarlo. Sin embargo, no entenderá su significado. Cada vez que ha terminado la lectura de cualquiera de esos 12.000 libros no ha sido capaz de comprender la historia, o de sacar una conclusión de esta. Es capaz de mantener medianamente una conversación con usted o conmigo, siempre y cuando no hagamos uso de ninguna metáfora, pues seria incapaz de entenderla.
Ve un cuadro y al segundo su ojo lo analiza todo, la proporción del árbol en relación al muchacho que descansa bajo este, las tonalidades de amarillo que el artista ha usado para pintar la luz del sol entre las montañas o puede que incluso el número de briznas de césped que tiene la pradera, no suena exagerado visto que alcance tienen sus habilidades.
Pero no será capaz de emocionarse o de sentir algo al contemplar el dibujo, en su cabeza, entre tanta filas de números y datos, no surgirá una idea, un pensamiento o brotará la inspiración. Su mente no funciona así.

Su coeficiente intelectual esta por debajo de la media, y pese a esto, es una de las mentes más increíbles de nuestro planeta.

El ejemplo vivo de que la genialidad no se puede medir ni pesar, no se puede poner en una probeta o bajo la lente de un microscopio.
Pues este hombre, Kim Peek, es capaz de hacerlo todo, y al mismo tiempo incapaz de hacer nada.




Azhaag

7.25.2007

Música: Carmina Burana, de Carl Orff

Una de las piezas más conocida, y a la vez ignorada, de la música clásica.
Carmina Burana, escrita por Carl Orff.
Seguro que no es la primera vez que la oís ¿Verdad?
Os dejo con ella...



Azhaag

7.24.2007

Relato: Conversación ante el espejo V

Conversación ante el espejo V

“Aún seguía sentado en la cama, escuchando,
exactamente lo mismo que yo había hecho noche
tras noche, escuchando eternamente los relojes
de la pared.”

El corazón delator, de Edgar Allan Poe.


No lograba dormir. Lo cual venia siendo una constante en mi vida desde hacia meses, físicamente me había acostumbrado, me bastaban unas pocas horas para funcionar con normalidad al día siguiente, sin embargo uno no es consciente de lo larga que puede llegar a resultar la noche. Los minutos se vuelven densos, los segundos eternos y el silencio llega incluso a molestar. No se oye absolutamente nada, ninguna clase de ruido, ni el eco de unos pasos, ni el bramido de alguna moto, nada de nada, pero si que se oye su voz.
Siempre tiene algo que decir o algo que preguntar, y como por lo visto mi insomnio también lo mantenía en vela a él, pues allí se encontraba, tras el espejo.

-Dicen que quienes no logran dormir en la noche son aquellos que tienen demasiado en lo que pensar –dijo, dando comienzo a la conversación la figura del espejo.

-También dicen que aquellos que hablan sin parar lo hacen para que la gente no se de cuenta de que no tienen nada que decir –le contesté manteniéndome de espaldas a él, recostado sobre la almohada.

-Touché... Venga, ahora en serio amigo ¿Por qué no logras dormir?

Me gire a mirarlo, prefería hablar con él antes de seguir contando estrellas desde la ventana, o peor aun, puntitos en el gotelé del techo.

-Por que roncas como un oso.

-¿Los osos roncan? –preguntó irónicamente siguiéndome el juego.

-Si, igualitos que tú.

-Creo que es por eso por lo que tu insomnio no desaparece. Por que ni tú sabes el motivo de su origen, y por eso no lo puedes cortar de raíz –me miró clavándome la mirada, sus ojos incomprensiblemente eran de un marrón mucho más oscuro que los míos, casi negros por completo. –Bueno, consuélate pensando que a lo largo de la noche puedes ver y oír cosas que los demás ni siquiera pueden imaginar.

Intenté preguntarle de que estaba hablando, pero la figura me interrumpió pidiéndome que guardara silencio.

-Sssssh… cállate un segundo –dijo, señalando con un dedo hacia la ventana abierta.
Me acerqué con curiosidad, un inexplicable viento helado barría las calles.
Afuera no se oía nada, ninguna clase de sonido por pequeño que este fuese. Me asomé un poco más por la ventana y eché una ojeada, las calles estaba desiertas, lo único reseñable era una farola que se limitaba a parpadear un par de casas más abajo.

Volví a mirar a la figura del espejo, la cual seguía consultando su reloj. De pronto levanto la vista, en sus ojos ya no se distinguía ninguna tonalidad marrón, eran negros por completo.

-Ahora…, escucha –susurró.

A lo lejos, el sonido de las campanas de la vieja iglesia marcaron las cuatro de la madrugada.
Al siguiente segundo, pues no transcurrió ni un instante más, la calle cobró vida.

Decenas de gatos y perros salieron de ninguna parte, por los tejados de las casas, de debajo de los coches y de los contenedores de basura. Ninguno plantaba cara a su antagonista, los perros paseaban tranquilos al lado de los gatos y estos igual al lado de los perros.
Las sombras salieron de los muros con ágiles y largos pasos.
Yo contemplaba aterrado desde mi ventana aquella escena exenta de toda lógica.

-Permite que te aclaré un poco la situación. Vosotros los seres humanos os habéis extendido a lo largo y ancho de este mundo, y con vuestra presencia habéis cohibido a otras criaturas que estaban aquí antes que vosotros –la figura me hablaba, mas yo era incapaz de apartar la vista de la ventana.- Tildáis de locos y enfermos a aquellos que aseguran que eso que tú estas contemplando es posible, arremetéis contra ellos con el peso de la razón y la lógica, y los confináis entre cuatro paredes pues consideráis que están enfermos. ¿Cómo vais a asentar vosotros una lógica en este mundo? Nunca os ha pertenecido del todo, solo sois uno de tantos, una forma de vida más en la interminable lista de criaturas que han pisado este mundo.

En la calle aquel macabro desfile de locuras seguía, los árboles y arbustos arrancaban sus raíces de la tierra y se unían al grupo. Un silencioso aleteo, casi imperceptible, hizo que levantase la cabeza hacia la luna y su fulgor. Cientos de aves, unas conocidas por verlas día a día, y otras ignoradas por completo, de aspecto amenazante y de gran tamaño, bajaban desde los cielos a unirse a sus hermanos.

Mientras tanto la figura del espejo continuaba con su explicación.

-Todo lugar tiene su hora, una hora pactada en la cual las criaturas que vosotros desterrasteis a la oscuridad de la noche, salen de sus escondrijos. En este caso, en este lugar, la hora pactada son las cuatro.

Apenas si lo oía, ni tan siquiera me gire a mirarlo, era incapaz de desviar la mirada de aquella escena que se producía en la calle, bajo la luz de la farola que parpadeaba nerviosa.

Todas aquellas criaturas se habían acercado unas a otras formando un círculo, como una asamblea. Parecían que discutían algo, pero desde mi ventana tan solo alcanzaba a oír murmullos en una lengua totalmente desconocida por mí.
Un escalofrió me recorrió la espalda cuando contemplé desde las alturas como aquel elenco reía, una risa nerviosa y malsana, algo que como ya me decía la figura del espejo, no fue concebida para ser oída por humanos.

De repente uno de los gatos, blanco como la nieve, él cual parecía presidir aquella reunión, levantó su mirada en dirección hacia mi ventana. Sus dos ojos amarillos centellearon al observarme. Todo aquel elenco de criaturas levantó su mirada al unísono, sorprendidos de verme.

-Sin embargo, la regla es tajante. Ningún mortal puede contemplar esto. Y eso te incluye a ti… -me dijo la figura del espejo.

Todas aquellas criaturas comenzaron a trepar por la fachada en dirección a mi ventana, las sombras se alargaron, serpenteando por el muro. Los gatos comenzaron a saltar de tejado en tejado, ganando en altura con cada nuevo brinco. Los árboles alargaban sus mohosas ramas, perdiendo sus negras hojas en el aire. Venían a por mí.

Presa del pánico retrocedí asustado, sin dejar de mirar por la ventana como aquellas criaturas de la noche avanzaban para darme caza.
Mientras me alejaba de la ventana choque de espaldas contra algo, gire la cabeza lentamente y al mirar al espejo no encontré ninguna imagen en el. La figura del espejo se encontraba delante de mí. Fuera del espejo parecía mucho más grande, sus ojos eran dos manchas azabaches en las que pude ver mi rostro aterrado.

-¡Deberías estar dormido! –Rugió antes de abalanzarse sobre mí.

Me incorporé de la cama empapado en sudor, había sido una pesadilla, solo una pesadilla. Rápidamente miré el reloj, pero la oscuridad en la habitación era demasiado densa para ver la hora, mas no hizo falta, las campanas a lo lejos sonaron cuatro veces.
Me quede helado, incapaz de moverme. Me acerque tembloroso a la ventana. Nada. No había nada allí abajo, los árboles seguían en la tierra, las sombras se limitaban a no moverse de la pared en las que se dibujaban, todo estaba en orden. Solo había sido una pesadilla.

-¿Qué te ocurre?- me giré sobresaltado al oír su voz. La figura me miraba extrañada desde el espejo.- ¿Un mal sueño?

Respire aliviado, e intenté que mi voz pareciera serena.

-No ha sido nada, espero no haberte despertado- le dije.

-No, no he podido dormir, y la culpa la tienes tú.

-¿Yo? –pregunté.

-Si, tú…, roncas como un oso...


Azhaag

7.20.2007

Musica: Alejandro Sanz

No ha cambiado, ha evolucionado”, me dijo, así, a palo seco y sin inmutarse la amiga.
Para aquellos que no prestaban atención a la conversación, si, va por ti que me estas leyendo, la chica y yo hablábamos sobre el cantante Alejandro Sanz.
Desde siempre me han gustado sus canciones, pero en los últimos años, sostenía yo en la conversación, el cantante madrileño había cambiado, y no precisamente para mejor.


Canciones tan emblemáticas como “Amiga mía” (1997)…





…o “El alma al aire” (2000)…





Frente a canciones como “Enséñame tus manos” (2007)…





Dejando a un lado el aspecto personal, me pueden gustar más o menos sus canciones ahora, el cambio creo que es visible.
La evolución siempre la he visto como algo bueno, Darwin me daría la razon, por lo tanto ¿Ha cambiado o ha evolucionado?

Azhaag